Técnica de palabras aleatorias
¿Cómo puede la técnica de palabras aleatorias mejorar la eficacia de las personas, los equipos o las organizaciones?
Contenido
Un método de pensamiento lateral que utiliza una palabra no relacionada para generar asociaciones inesperadas y nuevos enfoques a un problema.
La familiaridad puede limitar la resolución de problemas. Cuanto más sabemos sobre una situación, más fácilmente volvemos a explicaciones y soluciones que se ajusten a lo que ya creemos. La técnica de las palabras aleatorias introduce deliberadamente un estímulo no relacionado y luego fuerza conexiones entre ese estímulo y el desafío. La mayoría de las asociaciones no serán prácticas; algunos pueden revelar una idea útil que el análisis lineal no habría producido.
Cuándo usarlo
Utilice la técnica cuando:
- un equipo sigue reciclando las mismas ideas;
- el análisis convencional ha definido el problema pero no ha generado suficientes opciones;
- un producto, servicio o proceso existente necesita un concepto nuevo;
- un taller necesita un ejercicio de divergencia rápido; o
- Los participantes conocen el tema tan bien que los supuestos establecidos dominan su pensamiento.
Es un método de generación de ideas, no un sustituto de la evidencia, el análisis de viabilidad o la toma de decisiones. Evite usarlo para emergencias o cuestiones técnicas muy limitadas donde la prioridad es la ejecución confiable de un procedimiento conocido.
Orígenes
Edward de Bono desarrolló la técnica de palabras aleatorias, también llamada “entrada aleatoria”, como parte de su sistema de pensamiento lateral. De Bono introdujo el pensamiento lateral a finales de la década de 1960 y describió la entrada aleatoria como una interrupción deliberada de patrones habituales. Un sustantivo no relacionado crea un nuevo punto de entrada; el pensador desarrolla sus asociaciones y luego las conecta nuevamente con el problema. El método aparece en obras que incluyen Pensamiento lateral (1970) y Creatividad seria (1992).
Qué es
La palabra aleatoria es una técnica de asociación forzada con cuatro componentes:
- un desafío claramente enmarcado;
- un sustantivo seleccionado independientemente de ese desafío;
- un amplio conjunto de atributos y asociaciones relacionadas con el sustantivo; y
- intentos deliberados de traducir esas asociaciones en ideas para el desafío.
La aleatoriedad importa porque elegir una palabra conveniente permite que la lógica existente del problema seleccione su propio estímulo. La palabra no contiene una respuesta. Proporciona movimiento, material que anima a la mente a formar conexiones fuera de su camino habitual.
Cómo usarlo
1. Plantee un desafío viable
Escriba una pregunta con suficiente enfoque para guiar ideas pero con suficiente apertura para permitir alternativas. "¿Cómo podríamos atraer más clientes nuevos al restaurante?" es más productivo que “¿Cómo arreglamos el negocio?”
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