Lenguaje positivo
¿Cómo puede el lenguaje positivo mejorar la eficacia de las personas, los equipos o las organizaciones?
Contenido
Los negativos son un truco del lenguaje: si sugieres algo usando negativos, implantas en la mente de otra persona la imagen misma de lo que no quieres que hagan.
El lenguaje positivo describe la acción, el resultado o el siguiente paso deseado en términos que el oyente puede utilizar. "Camina a mi lado" brinda una guía de comportamiento más clara que "no corras". El principio es útil para instrucciones, comentarios e influencia, pero no significa que las personas sean incapaces de comprender la negación o que cada palabra negativa cause daño.
Cuándo usarlo
- Utilice un lenguaje constructivo y específico cuando quiera que alguien sepa qué hacer a continuación.
- Úselo en instrucciones, entrenamiento, recomendaciones de políticas y comentarios donde se pueda nombrar un comportamiento alternativo.
- Mantenga frases negativas claras sobre seguridad, consentimiento, prohibición y otros límites donde “no”, “nunca” o “no hacer” sea el mensaje exacto.
Orígenes
La práctica del lenguaje positivo no tiene un solo inventor. Se basa en la retórica, la educación, la instrucción conductual, el coaching, la formación en comunicación y enfoques posteriores de la conversación centrada en soluciones. Algunas versiones de gestión atribuyen el método a afirmaciones neurolingüísticas sobre el subconsciente o el sistema de activación reticular; esas explicaciones no son necesarias para justificar el beneficio práctico de una redacción clara y viable.
Qué es
Una instrucción negativa identifica lo que debe detenerse pero puede omitir el reemplazo. Un niño al que se le dice "no corras en la calle" puede entender la advertencia, pero "detente en la acera y toma mi mano" hace que el comportamiento requerido sea más explícito. Ambos pueden ser apropiados juntos.
El mismo principio se aplica a la autodirección. Una persona que hace dieta y dice “nada de pastel ni chocolate” ha mencionado productos tentadores, pero no un plan. “Comeré la comida que traje y tomaré fruta para la tarde”, especifica una alternativa. El efecto proviene de la atención, la planificación y la claridad, no de palabras negativas que automáticamente obliguen a realizar el acto prohibido.
Por lo tanto, el lenguaje positivo no es alegría obligatoria. Puede reconocer pérdidas, riesgos, malos resultados y desacuerdos, preservando al mismo tiempo la dignidad y la dirección.
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